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Análisis This War of Mine: The Little Ones

NINGUNA GUERRA TIENE UNA PARTE BUENA

En una dura vida, donde la guerra no nos deja ni respirar nos surge un nuevo reto, proteger a los niños

En esta nueva entrega del juego, llamada This War Of Mine: The Little Ones, nos aparece un nuevo problema. La falta de alimento, el continuo ataque de saqueadores, la continua búsqueda de material, enfermedades, problemas psicologías y todo lo que conlleva la guerra, ya era difícil de llevar, y no solo con una vida, si no con la vida de varios personajes. Cualquier movimiento mal dado puede hacer que nuestro personaje se convierta en adicto al tabaco, que entre en depresión, o peor aún, que acabe suicidándose.

Ahora además, aparece otro nuevo punto a tratar, los niños. Estos ríen, lloran, juegan con juguetes y ven el mundo de forma totalmente diferente. No les importa cómo está el mundo fuera, si está en guerra o no, solo buscan disfrutar de cada día, pero a la vez que nos dará vida dentro de la comunidad, será un problema común porque ellos tienen menos aguante, necesitan comer más, e incluso distraerse con juegos o conversaciones.

Era difícil mantener a todos vivos y en buenas condiciones en la versión en PC, pues ahora en consola con este nuevo añadido todo será más difícil aun pero si dará un nuevo toque al juego que nos hará plantearnos nuestra forma de jugar.

El comienzo de cada partida será distinto.

El objetivo siempre será sobrevivir el mayor tiempo posible sin ningún otro final. Tenemos nuestro ‘hogar’ y nuestros inquilinos, y deberemos cuidar de ellos y de los que más adelante se puedan incorporar. Pero este hogar y estos personajes, e incluso la cantidad de ellos, serán aleatorios cada vez que empecemos una partida, por lo que cada partida será distinta por muchas que juguemos. A no ser que nos vayamos a la opción personalizada y creemos la partida que a nosotros nos gusten, eligiendo incluso quien y cuantos personajes vamos a tener.

Nuestras decisiones tendrán sus consecuencias, y en más de una ocasión pueden afectar a la vida de otras personas. Estando sin comida para nuestra comunidad ¿Qué haríais si llegáis a una casa con algo de comida en la nevera? Seguramente os la llevareis, pero y si en esa casa viven dos ancianos, ¿Los dejaríais morir de hambre? Y si intenta deteneros ¿Los atacareis? Ninguna decisión será fácil ni tendrá una solución buena, pero lo que sí es seguro que tanto una como otra afectará mentalmente a vuestro personaje y a la gente de su alrededor.

El juego a simple vista os puede parecer sencillo, e incluso pequeño, pero no os engañéis. Tan solo dedicándole una hora, veréis que el juego oculta mucho más de lo que nos muestra al comienzo, y seguramente terminareis enganchados viviendo uno y otro día, ayudando a la comunidad a prosperar pero descubriendo que nada es fácil en tiempos de guerra, y que no es sencillo ni mucho menos mantener con vida a gente con la autoestima tan baja.

El paso de las horas será muy distinto en el juego. Durante el día, no podremos salir a la calle porque esta todo plagado de francotiradores y duraríamos muy poco, luego durante las horas de luz nos encargaremos de la comunidad. Comenzaremos en una casa sin nada, pero hasta sin camas ni sillas. Todo lo que necesitemos tendremos que construirlo nosotros.

Mobiliarios como pueden ser camas, sillas y sofás, materiales de construcción como palas, armas, ganzúas, mesas de trabajo u hornillos, para cocinar, hacer tabaco o construir otros elementos como una máquina para extraer agua del hielo derretido, un alambique o una radio para enterarnos de que está ocurriendo.

Pero todo tiene un truco. Si fuera tan sencillo, lo tendríamos todo al momento, pero no. Ahí es donde llega la noche. En ella, mandaremos uno de nuestros miembros (en el caso de tener más de uno) a buscar materiales, medicinas y comida. Para ello nos irán apareciendo en el mapa distintos lugares como hospitales, casas abandonadas, o centro comerciales.

Tendremos solo una mochila para cargar el material, y este será otro problema añadido porque no nos traeremos todo lo que encontremos, tendremos que decidir si comer o mejorar la defensa de nuestro hogar, si coger las medicinas o cigarros para bajar la ansiedad,.. el juego jugará mucho con esto, con dejándonos o brindándonos la oportunidad de tomar siempre nuestras decisiones, a sabiendas de que las consecuencias de lo que ocurra será nuestra culpa.

Todo esto del robo no será fácil, porque si ya contamos con el impedimento del tamaño de la mochila, y de que habrá que decidir que tomar, en muchos sitios habrá gente, y gente que no querrá que entremos en sus casas ni mucho menos que les robemos. ¿Matarlos o correr? Siempre queda la opción de robar a hurtadillas pero no será fácil ni podremos hacerlo siempre que queramos. Por si acaso armaros bien, y siempre estar preparado para lo peor. Por si no lo sabíais, los personajes que mueran, morirán para siempre, como en la misma guerra. Si no teníamos ya pocas decisiones que tomar…

Una forma de morir no solo será por la lucha o el ataque de otras personas. Las enfermedades, el hambre y la depresión también están ahí. Cuando vayáis a buscar alimentos es posible que no tengáis para todos, y es muy probable que algunos mueran de hambre. Si le das al más débil la comida, el fuerte se quedará sin energías para construir o salir en busca de más alimentos; si se lo dais al fuerte, el débil es probable que no despierte a la mañana siguiente. Y peor aún, si el personaje fuerte sabe que el otro ha muerto porque no le ha dado la comida él, podrá entrar en depresión y terminar suicidándose.

Podéis pensar que una solución a la comida es buscar mucha y almacenarla, pero ni hay tanta por ahí tirada, ni podréis conservarla porque todas las noches, al igual que vosotros salís a hurtadillas en busca de alimentos, otros harán lo mismo pero os la quitarán a vosotros… Otra forma de conseguir material es con intercambios. Algunos días aparecerá en nuestra puerta algún comerciante, jugándose la vida para cambiar material con nosotros. Ya sea comida por agua, por material de construcción o tabaco. Aprovechar estas ocasiones porque serán muy útiles para conseguir objetos que os falten para completar alguna tarea.

Pero si queréis comida os va a salir muy caro comprarla. En la versión de consola, que es de la que estamos hablando, cuenta con un nuevo esquema de controles hecho a medida, con contenidos y actualizaciones que se han añadido al lanzamiento original para PC desde su estreno, tales como el editor de escenarios y el creador de personajes; además de un refugio adicional, “El Bloque”, para la fase de día: exclusivo para PlayStation4. Y como ya he dicho más arriba, la inclusión de jugar con los niños, por lo demás estamos ante el mismo juego de pc.

No todo es bueno en este juego, y un problema que si encuentro es que el texto es muy pequeño para leerlo en consola. Continuamente, tendremos que acercarnos a la pantalla para leer un informe de radio, o la descripción de alguno elemento, y no es muy cómodo. En cambio juega mucho con los iconos para hacer o encontrar cosas y gracias a ellos, cuando vayamos conociendo distintos objetos o acciones no nos hará tanta falta estar pendiente de ellos, pero seguiremos teniendo el problema cuando los personajes deciden hablar en voz alta, y eso si serán comentarios importantísimos a tener en cuenta para orientar nuestras acciones a tomar.

Empecé diciendo que el juego parecía simple y sencillo, pero si habéis leído todo el análisis os habréis dado cuenta que justamente es casi al contrario. Es un juego muy completo, que ha pensado en todos los aspectos que pueden ocurrir cuando estas en una ciudad que ha sido arrasada por la guerra, y que aún está sitiada por militares que no dudarán en meterte una bala en el cuerpo.

Conclusión: 

This War is Mine The Little Ones es un juego adictivo que nos muestra las consecuencias de la Guerra, y que nos hará vivir como nunca los hemos hecho dentro de ella, luchando por la supervivencia y poniéndonos al límite continuamente, haciendo que tomemos decisiones críticas y difíciles, las cuales decidirán el futuro de nuestro personaje y de nuestra comunidad.